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El castillo del Cid
Sede del Adelantamiento del Rey en Castilla
En las orillas del río Ubierna, entre Vivar y Sotopalacios
se asientan los restos de una fortaleza, que la tradición vincula
a la familia del Cid, que al parecer tuvo "una casa-fuerte y grande
de tapial, allí donde el adelantado Pedro Manrique labró su
casa fuerte", es decir, el comienzo del castillo en el siglo XIV.
Las sucesivas reformas, los avatares de los tiempos y la depredación,
la hicieron legar a una ruina gloriosa y casi desconocida, hasta que en
estos últimos años una familia ha dedicado su esfuerzo en
restaurarlo parcialmente, manteniendo intacta la parte que la Reina Juana
Ntra. Sra., a principios del siglo XVI no dejó construir a D. Antonio
de Padilla.
Resulta así un conjunto incompleto y grato, ambientado para evocar
con el mayor respeto posible sus diversas épocas históricas
y su inevitable tradición cidiana.
Conservando en la restauración su primitivo estilo con el Patio de
Armas y el Claustro y renunciando a tentaciones modernistas, se definen
y mantienen vivas las dependencias que ahora pueden visitarse.
- La Caballeriza, con la forja antigua, carruajes y caballos
ocasionalmente.
- La Bodega o Apoteca como la llamó Fray Justo Pérez
de Urbel en la que se reunen cerámicas, instrumentos agrícolas:
el pan y el vino.
- Las grandes crujías y los "diezmeros",
balanzas y medidas antiguas.
- El Guardanés con sillas de montar, arreos y armas.
- El antiguo horno de pan que figura en el Catastro del
Marqués de la Ensenada, donde ahora está el tinte de las
lanas.
No podía faltar en esta evocación
de la vida medieval, el Rincón del Alquimista y la Torre del Astrólogo.
El profundo sentido religioso de la época, conserva en el Oratorio
el recuerdo de los Caballeros del Santo Sepulcro y de los Hijosdalgo de Río
Ubierna.
En la Biblioteca los Documentos y Publicaciones que hemos recogido sobre:
- El Cid. su leyenda y su historia
- Los Adelantados de Castilla, Manriques y Padillas
con las fundaciones del Monasterio de Fresdelval y del Monasterio de las
Clarisas de Vivar.
- Los sucesivos Señores: Sandoval, Aragón
y Duques de Medinaceli hasta la supresión de Señoríos
y las familias Casado, Villegas y Suárez de Puga hasta nosotros.
Las excavaciones sistemáticas, han puesto de manifiesto
las dimensiones del patio de armas, la existencia de una cuarta torre, las
características constructivas de lo destruido y los bélicos
instrumentos, monedas y piezas del ajuar, que se reúne en la exposición
correspondiente.
En el exterior, los grandes ventanales del Sur y el matacán corrido
con sus almenas, se reflejan sobre el cauce molinar que haciendo de foso,
hilvana - aguas arriba, aguas abajo del Castillo - los restos de dos molinos
harineros en los que el Rodrigo histórico maquillaba: "Váyase
a Río de Ubierna los molinos a picar, y a cobrar maquillas como lo
suele far". (Cantares de Mío Cid, v.3.).
Esos cauces definen lo que el historiador Amando Represa, ya en los años
70, llamó el "ámbito territorial cidiano", pidiendo protección
contra su deterioro.